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NO TE AFLIJAS…

Poema de Hafiz

No te aflijas:
la belleza volverá a encantarte con su gracia;
tu celda de tristeza se trocará en un jardín de rosas.
No te aflijas:
tu mal será trocado en bien;
no te detengas en lo que te inquieta,
pues tu espíritu conocerá de nuevo la paz.
No te aflijas:
una vez más la vida volverá a tu jardín
y pronto verás, ¡oh cantor de la noche!
una corona de rosas en tu frente.
No te aflijas si,
algún día,
las esferas del cosmos no giran según tus deseos,
pues la rueda del tiempo no gira siempre en el mismo sentido.
No te aflijas si,
por amor,
penetras en el desierto y las espinas te hieren.
No te aflijas,
alma mía,
si el torrente del tiempo arrastra tu morada mortal,
pues tienes el amor para salvarte del naufragio.
No te aflijas
si el viaje es amargo,
no te aflijas
si la meta es invisible.
Todos los caminos conducen a una sola meta.
No te aflijas,
Hafiz,
en tu rincón humilde en que te crees pobre,
abandonado a la noche oscura,
y piensa que aún te queda tu canción y tu amor.

- Hafiz
(Irán, 1325-1389)

El propósito de la vida
1 El derecho a la felicidad
«CREO QUE EL PROPÓSITO fundamental de nuestra vida es buscar la felicidad. Tanto si se tienen creencias
religiosas como si no, si se cree en tal o cual religión, todos buscamos algo mejor en la vida. Así pues, creo que el
movimiento primordial de nuestra vida nos encamina en pos de la felicidad.»
Con estas palabras, pronunciadas ante numeroso público en Arizona, el Dalai Lama abordó el núcleo de su mensaje.
Pero la afirmación de que el propósito de la vida es la felicidad me planteó una cuestión. Más tarde, cuando nos
hallábamos a solas, le pregunté:
-¿Es usted feliz?
-Sí -me contestó y, tras una pausa, añadió-: .Sí…, definitivamente. Había sinceridad en su voz, de eso no cabía duda,
una sinceridad que se reflejaba en su expresión y en sus ojos. -Pero ¿es la felicidad un objetivo razonable para la
mayoría de nosotros? -pregunté-. ¿Es realmente posible alcanzarla? -Sí. Estoy convencido de que se puede alcanzar
la felicidad mediante el entrenamiento de la mente. Desde un nivel humano básico, he considerado la felicidad como
un objetivo alcanzable, pero como psiquiatra me he sentido obligado por observaciones como la de Freud: «Uno se
siente inclinado a pensar que la pretensión de que el hombre sea “feliz” no está incluida en el plan de la “Creación”.
Este tipo de formación había llevado a muchos psiquiatras a la tremenda conclusión de que lo máximo que cabía
esperar era la transformación de la desdicha histérica en la infelicidad común ». Desde ese punto de vista la
afirmación de que existía un camino claramente definido que conducía a la felicidad parecía bastante radical. Al
contemplar retrospectivamente mis años de formación psiquiátrica, apenas recordaba haber escuchado mencionar la
palabra «felicidad», ni siquiera como objetivo terapéutico. Naturalmente, se habla mucho de aliviar los síntomas de
depresión o ansiedad del paciente, de resolver los conflictos internos o los problemas de relación, pero nunca con el
objetivo expreso de alcanzar la felicidad. .
El concepto de felicidad siempre ha parecido estar mal definido en Occidente, siempre ha sido elusivo e inasible.
«Feliz», en inglés, deriva de la palabra Islandesa happ, que significa suerte o azar. Al parecer, este punto de vista
sobre la naturaleza misteriosa de la felicidad está muy extendido., En los momentos de alegría que trae la vida, la
felicidad parece llovida del cielo. Para mi mente occidental, no se trataba de algo que se pueda desarrollar y mantener
dedicándose simplemente a «formar la mente».
Al plantear esta objeción, el Dalai Lama se apresuró a explicar: -Al decir «entrenamiento de la mente» en este
contexto no me estoy refiriendo a la «mente» simplemente como una capacidad cognitiva o Intelecto. Utilizo el término
más bien en el sentido de la palabra tibetana Sem, que tiene un significado mucho más amplio más cercano al de
«psique» o «espíritu», y que Incluye intelecto y sentimiento, corazón y cerebro. Al imponer una cierta disciplina interna
podemos experimentar una transformación de nuestra actitud de toda nuestra perspectiva y nuestro enfoque de la
vida.
»Hablar de esta disciplina interna supone señalar muchos factores y quizá también tengamos que referirnos a muchos
métodos. Pero, en términos generales, uno empieza por identificar aquellos factores que conducen a la felicidad y los
que conducen al sufrimiento. Una vez hecho eso, es necesario eliminar gradualmente los factores que llevan al
sufrimiento mediante el cultivo de los que llevan a la felicidad. Ése es el camino.
El Dalai Lama afirma haber alcanzado un cierto grado de felicidad personal. Durante la semana que pasó en Arizona
observé que la felicidad personal se manifiesta en él como una sencilla voluntad de abrirse a los demás, de crear un
clima de afinidad y buena voluntad, incluso en los encuentros de breve duración.
Una mañana, después de pronunciar una conferencia, el Dalai Lama caminaba por un patio exterior, de regreso a su
habitación del hotel, acompañado por su séquito habitual. Al ver a una de las camareras ante los ascensores, se
detuvo y le preguntó:
-¿De dónde es usted?
Por un momento, la mujer pareció desconcertada ante ese extranjero cubierto por una túnica marrón, y extrañada ante
la deferencia que le demostraba su séquito.
-De México -contestó tímidamente con una sonrisa.
Él habló brevemente con ella y luego continuó su camino, dejando a la mujer con una expresión de entusiasmo y
satisfacción en el rostro. A la mañana siguiente, a la misma hora, estaba en el mismo lugar, acompañada por otra
camarera. Las dos saludaron cálidamente al Dalai Lama cuando entró en el ascensor. La interacción fue breve, pero
las dos mujeres parecieron sonrojarse de felicidad. En los días que siguieron, en el mismo lugar y a la misma hora, se
veía allí a miembros del personal, hasta que, al final de la semana, había docenas de camareras, con sus
almidonados uniformes grises y blancos, formando una fila que se extendía a lo largo del camino que conducía a los
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ascensores.
Nuestros días están contados. En este momento, muchos miles de seres nacen en el mundo, algunos destinados a
vivir sólo unos pocos días o semanas, para luego sucumbir a la enfermedad o cualquier otra desgracia. Otros están
destinados a vivir hasta un siglo, incluso más, y a experimentar todo lo que la vida nos puede ofrecer: triunfo,
desesperación, alegría, odio y amor. Pero tanto si vivimos un día como un siglo, sigue en vigor la pregunta cardinal:
¿cuál es el propósito de nuestra vida?
«El propósito de nuestra existencia es buscar la felicidad.» Esta afirmación parece dictada por el sentido común, y
muchos pensadores occidentales han estado de acuerdo con ella, desde Aristóteles hasta William James. Pero
¿acaso una vida basada en la búsqueda de la felicidad personal no es, por naturaleza, egoísta e incluso poco
juiciosa? No necesariamente. De hecho, muchas investigaciones han demostrado que son las personas desdichadas
las que tienden a estar más centradas en sí mismas; son a menudo retraídas, melancólicas e incluso propensas a la
enemistad. Las personas felices, por el contrario, son generalmente más sociables, flexibles y creativas, más capaces
de tolerar las frustraciones cotidianas y, lo que es más importante, son más cariñosas y compasivas que las personas
desdichadas.
Los investigadores han realizado algunos experimentos interesantes que demuestran que las personas felices poseen
una voluntad de acercamiento y ayuda con respecto a los demás. Han podido, por ejemplo, inducir un estado de
ánimo alegre en un individuo organizando una situación por la que éste encontraba dinero en una cabina telefónica.
Uno de los experimentadores, totalmente desconocido para el sujeto, pasaba aliado de él y simulaba un pequeño
accidente dejando caer los periódicos que llevaba. Los investigadores deseaban saber si el sujeto se detendría para
ayudar al extraño. En otra situación, se elevaba el estado de ánimo de los sujetos mediante la audición de una
comedia musical y luego se les acercaba alguien para pedirles dinero. Los investigadores descubrieron que las
personas que se sentían felices eran más amables, en contraste con un «grupo de control» de individuos a los que se
les presentaba la misma oportunidad de ayudar pero cuyo estado de ánimo no había sido estimulado.
Aunque esta clase de experimentos contradicen la noción de que la búsqueda y el alcance de la felicidad personal
conducen al egoísmo y al ensimismamiento, todos podemos llevar a cabo un experimento de esta índole con
resultados similares. Supongamos, por ejemplo, que nos encontramos en un atasco de tráfico. Después de veinte
minutos de espera, los vehículos empiezan a moverse con lentitud. Vemos entonces a otro coche que nos hace
señales para que le permitamos entrar en nuestro carril y situarse delante de nosotros. Si nos sentimos de buen
humor, lo más probable es que frenemos y le cedamos el paso. Pero si nos sentimos irritados, nuestra respuesta
consiste en acelerar y ocupar rápidamente el hueco. « Yo llevo tanta prisa como los demás.» Empezamos, pues, con
la premisa básica de que el propósito de nuestra vida consiste en buscar la felicidad. Es una visión de ella como un
objetivo real, hacia cuya consecución podemos dar pasos positivos. Al empezar a identificar los factores que
conducen a una vida más feliz, aprenderemos que la búsqueda de la felicidad produce beneficios, no sólo para el
individuo, sino también para la familia de éste y para el conjunto de la sociedad.

NO TE RINDAS!

No te rindas, aún estás a tiempo

De alcanzar y comenzar de nuevo,

Aceptar tus sombras,

Enterrar tus miedos,

Liberar el lastre,

Retomar el vuelo.

No te rindas que la vida es eso,

Continuar el viaje,

Perseguir tus sueños,

Destrabar el tiempo,

Correr los escombros,

Y destapar el cielo.

No te rindas, por favor no cedas,

Aunque el frío queme,

Aunque el miedo muerda,

Aunque el sol se esconda,

Y se calle el viento,

Aún hay fuego en tu alma

Aún hay vida en tus sueños.

Porque la vida es tuya y tuyo también el deseo

Porque lo has querido y porque te quiero

Porque existe el vino y el amor, es cierto.

Porque no hay heridas que no cure el tiempo.

Abrir las puertas,

Quitar los cerrojos,

Abandonar las murallas que te protegieron,

Vivir la vida y aceptar el reto,

Recuperar la risa,

Ensayar un canto,

Bajar la guardia y extender las manos

Desplegar las alas

E intentar de nuevo,

Celebrar la vida y retomar los cielos.

No te rindas, por favor no cedas,

Aunque el frío queme,

Aunque el miedo muerda,

Aunque el sol se ponga y se calle el viento,

Aún hay fuego en tu alma,

Aún hay vida en tus sueños

Porque cada día es un comienzo nuevo,

Porque esta es la hora y el mejor momento.

Porque no estás solo, porque yo te quiero.

Mario Benedetti

No te rindas

A veces, la vida nos muestra la realidad, cruda, pero no por eso mala, de pronto, y esa realidad golpea tus pensamientos, anhelos, y sentimientos que nisiquiera sabias que existian…a veces la vida se encarga de mostrarnos un retrato de tu vida frente a los ojos, realidad que te negabas a ver pero ahi esta, y no se puede disfrazar…
A veces la vida en ese mismo minuto te sorprende y te hace recordar que estas viva, que sientes sueñas, respiras ycreces día a día…a veces me sorprendo…

Tendre que pagar una apuesta…maldición…!

La vida
Intérprete: Los Fabulosos Cadillacs

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En la vida no queremos sufrir
No queremos sufrir
Queremos tocar el cielo
Somos actores de ese gran escenario
Que se llama vida
Pasiones, amores, traiciones
Sueños, mentiras
Porque la vida
Es una comedia de ilusiones
Nacemos, crecemos
Vivimos como nos toca

En la vida todos queremos tocar el cielo
En la vida como te quise viejita
Se purgan otras vidas pasadas
Heridas de vidas pasadas
Que desconocemos
Si te va mal
No te ahorque el desaliento
Todo lo malo
Siempre trae algo bueno
Tarde o temprano
Nos llega la cuenta
De todos lo que hacemos

En la vida todos queremos tocar el cielo
En la vida como te quise viejita
En la vida no queremos sufrir
No queremos sufrir
Queremos tocar el cielo
Con manos de amor.

Año 2011

Que año más dificil, cuantos cambios se pueden gnerar en la vida de una persona en un instante, cuantas palabras pueden generar cambios tan radicales en la vida. Que dificil, resulta a veces crecer, más aun cuando uno ya es grande, por que con los años me he vuelto resistente al cambio, a veces quisiera solo mantenerme, y que la vida no fuera tan vertiginosa, no sentir la obligación de estar o hacer.
Que 2010 más complejo, lleno de momentos que maracaron mi vida y de los que rodean, lleno de desiciones que no ubiera querido tomar, y lleno de hechos que no ubiera querido aceptar…pero ¿que más?, así es esto parece…y sentada aca me doy cuenta que el cuestionamiento constante solo genera angustia, parece que en la vida es mejo seguir caminando…no po obligación, sino solo por la motivación que genea la esperanza, de seguir soñando.
Estos, días y estas horas, me han hecho reflxionar sobre tantas cosas y entre ellas, me di cuenta que no sueño, (antes soñaba tanto) y me molesta no sentir ilusión , me molesta no tener cosquillas en la guata cuando algo esta por venir…en estas horas me doy cuenta lo que debo cambiar, transar y dejar…sera el fin de año, que hace que nuestras mentes obligatoriamente repasen la vida…o simplemente sera que llego el momento de empezar a vivir nuevamente.
Dificil 2010…pero aun guardo e mi corazón, la ilusión que pueden venir mejores momentos…de esos que entregan la clara satisfacción de estar viva…
Espero un año 2011 con fé, en que la vida, los hechos, las pesonas y lo que nos rodea, entregue un respiro y nos regale una sonrisa…

Cansada…de escribir, de pensar de sentir, con la trsite sensación de que nada ha servido… nisiquiera el amor.

uuuffff…comer, rezar, amar…pensando ir a Italia y terminar en Bali, sera la solución?…como saberlo…o tal vez, no haya que viajar tanto para lograr equilibrar, lo que esta mal…

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